Beirut
La vibrante capital que nunca duerme. El barrio de Mar Mikhael y Gemmayzeh ofrecen una vida nocturna legendaria; el Corniche, sus paseos al atardecer. La gastronomía urbana mezcla tradición árabe con vanguardia internacional.
Donde el pasado y el presente se encuentran
Un pequeño país con alma inmensa. Civilizaciones milenarias, cocina excepcional, naturaleza exuberante y una vitalidad que no encontrarás en ningún otro lugar del mundo.
Seis destinos únicos que condensan siglos de historia, cultura y naturaleza en un espacio que no deja de asombrar.
La vibrante capital que nunca duerme. El barrio de Mar Mikhael y Gemmayzeh ofrecen una vida nocturna legendaria; el Corniche, sus paseos al atardecer. La gastronomía urbana mezcla tradición árabe con vanguardia internacional.
Considerada la ciudad más antigua del mundo, habitada de forma continua desde el 7000 a.C. Su castillo cruzado, el puerto fenicio y las ruinas romanas conviven con encantadores cafés y boutiques en un escenario irrepetible.
El mayor complejo de templos romanos del mundo. El Templo de Júpiter (siglo I d.C.) y el Templo de Baco son prodigios arquitectónicos que desafían la comprensión humana. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1984.
El bosque de Cedros de Dios (Arz el-Rab) en la montaña de Bcharré alberga árboles de hasta 3.000 años de edad. Símbolo nacional y sitio Patrimonio UNESCO, estos majestuosos cedros inspiraron a Salomón para construir su templo.
El granero del Líbano y hogar de los viñedos más célebres de Oriente Medio. Bodegas como Ksara (fundada en 1857) y Château Kefraya producen vinos excepcionales. Las ruinas de Baalbek se alzan en este mismo fértil valle.
Un sistema de cavernas calcáreas de 9 km de longitud con espectaculares estalactitas y estalagmitas. La cueva superior se recorre a pie; la inferior, en barca sobre un río subterráneo. Finalista a las 7 Maravillas del Mundo Natural en 2011.
Una de las cocinas más ricas y celebradas del mundo. El arte del meze convierte cada comida en una celebración compartida.
El meze es la tradición más representativa de la cocina libanesa: una mesa repleta de pequeños platos que se comparten entre todos los comensales. Más que una forma de comer, es una filosofía de hospitalidad y generosidad. Una mesa de meze completa puede incluir más de 30 preparaciones diferentes.
La crema de garbanzos con tahini, limón y ajo es el corazón de toda mesa libanesa. El hummus libanés, con su textura sedosa y su sabor equilibrado, es considerado el mejor del mundo.
Ensalada de perejil fresco picado finamente, tomate, cebolla verde, trigo bulgur, aceite de oliva y limón. Fresca, aromática y vibrante. Más que un plato, es una identidad cultural libanesa.
El plato nacional del Líbano: carne de cordero y trigo bulgur molidos y mezclados con especias como la canela y las hierbas aromáticas. Puede servirse crudo (kibbeh nayyeh), frito o al horno.
El rey de los dulces orientales: hojas finísimas de masa filo con nueces pistachos y piñones, bañadas en miel perfumada con agua de azahar y rosas. Cada bocado es una experiencia sensorial inolvidable.
Carne de cordero o pollo asada lentamente en espetón vertical, servida en pan de pita con tahini, tomate y pepinillos.
Croquetas de garbanzo y habas con hierbas y especias, fritas hasta quedar crujientes. El desayuno y snack favorito del Líbano.
Yogur colado y concentrado con aceite de oliva y za'atar. Desayuno tradicional que se sirve con pan de pita recién horneado.
Cada rincón del Líbano cuenta una historia diferente. Aquí, seis ventanas a su belleza incomparable.
El Líbano espera recibirte con su hospitalidad legendaria, sus mesas llenas de sabores y sus miles de años de historia listos para ser explorados. Hay destinos que se visitan; el Líbano se siente.